sábado, noviembre 12, 2005

La Carcel del Olvido II

El huevo metalico sigue ante mi, me mira con ojos nuevos, alterados. Nunca mas volveea ver mi rostro perdido en sus deformantes curvas. Mi unico entretenimento odiado, mo tonto consuelo, mi absurdo juegete. Me despido de el como si fuera algoanoimado y amado, no se si es por miedo a perder para siempre su reflejo, a olvidar el brillo blanco aseptico de mi rostro y mi jaula. el paso que dare es tan deseado que se me bloquean y cruzan los sentidos, huelo a oxido por mi piel, un sabor excitante por el odido, veo un frio raro y toco la musica vieja de mis sonidos interiores. La puerta sigue abierta ante mi y contra toda la logica no corro hacia ella despavorido y liberado, es una extraña excitacion que se dilulle en la calma, parece que no tengo prisa por abandonar mi inexistencia, mi placenta inerte, mi cascara, mi vida conocida y odiada muerte.

Vuelvo a sentir, despiertan mis atontados sentidos, las corrientes de un aire que mne duiele y crei no existir y ya eriza mi piel, mis labios detectan una nueva humedad, el frio helado con un leve movimiento se transforma en caricia punzante sobre mi calida tristeza